Cada madrugada, antes de que miles de chilenos despierten, Castaño ya está en movimiento.
Camiones cargados con pan recién horneado y productos frescos salen desde nueve centros de distribución para abastecer supermercados y tiendas en todo Chile.
Esa promesa diaria —producto fresco, siempre a tiempo— necesitaba una logística tan rápida como el proceso de horneado.
Antes de Drivin, la planificación de rutas se transformaba en una carrera contra reloj.
Planificaciones que demoraban hasta dos días, combinaciones manuales interminables y recursos consumidos solo en intentar asegurar que todos los productos llegarán a tiempo.
El costo era más que tiempo: era perder oportunidades de optimizar flota, gastos y servicio.
Castaño evaluó varias alternativas. Querían una herramienta que acompañara la operación, no solo la reemplazara.
"Revisamos distintos proveedores… y nos quedamos con Drivin porque era muy amigable y el acompañamiento fue clave desde el principio.”
La primera prueba entregó un indicio claro: la planificación se podía hacer más rápido y mejor.
La decisión estaba tomada.
Si algo sorprendió al equipo, fue la velocidad en que todo comenzó a funcionar.
En tres meses, los conductores desde Antofagasta hasta Puerto Montt estaban trabajando ya con Drivin App.
“La gente estaba ávida de una herramienta con la cual trabajar y disminuir tiempos. El proceso fue fluido."
Los nueve centros operativos de Castaño quedaron completamente integrados a Drivin. Planificadores, controladores y conductores se alinearon detrás de un nuevo estándar operativo.
Los números cuentan la historia mejor que cualquier discurso:
“Bajamos un 4,3% mensual en costos de distribución… llevamos casi un año así.”
Una reducción que impacta directamente en presupuesto, flota y utilización de recursos.
"Estamos haciendo planificaciones ya más agrupadas por zona y eso nos ha ayudado muchísimo en ruteo dinámico.”
La operación dejó de ser un mapa estático y se volvió transparente:
“La totalidad de nuestros controles de flota hacen su seguimiento mediante Drivin.”
Alertas, desvíos, fallas, tiempos de espera. Todo registrado y gestionado en tiempo real.
Con Drivin, Castaño comenzó a medir lo que antes solo sospechaba. Principalmente, tiempos de espera en sala de supermercados. Una aproximación que cambió rutas, órdenes de visita e incluso conversaciones comerciales.
Para Andrés, el valor de Drivin se explica con una palabra: acompañamiento.
“Fue un acompañamiento total. Comercial, técnico, soporte online… siempre estuvieron ahí.”
Y agrega algo más profundo:
“Para nosotros han sido unos reales compañeros. La sinergia ha sido total.”
El mensaje es simple:
“Que se atrevan. La inversión se rentabiliza… y mejora la experiencia del cliente, que es lo que nos mueve."
La transformación en Castaño no solo redujo costos y tiempos: activó una nueva forma de operar basada en eficiencia, datos y visibilidad.
Hoy, la empresa distribuye mejor, planifica más rápido, toma decisiones informadas y entrega más valor a sus clientes. Y mientras los hornos siguen encendiéndose al amanecer, Drivin recorre cada kilómetro con ellos.